Psicoterapia de familia

Psicoterapia de Familia

¿En qué consiste la terapia de familia?

La terapia de familia es aquella que tiene como núcleo todos los miembros de la familia. En ocasiones el problema puede estar en un solo miembro, que es el causante del desequilibrio o de varios componentes familiares.

La familia es la base del crecimiento y del desarrollo emocional de los niños, por lo que no es de extrañar que muchas veces vaya acompañada de psicoterapia infantil, en el seno de la familia donde van a aprender los roles de cómo actuar, pensar y comunicarse con el mundo. Se trata de un elemento clave a la hora de aprender elementos emocionales y relacionales que tienen gran influencia en la actitud de los hijos.

Hay que tener en cuenta que muchas familias no tienen hijos, pero entre los diferentes integrantes pueden existir conflictos.

En la actualidad el sistema de familia ha cambiado y ya no se concibe el prototipo tradicional de padre, madre y descendencia, sino que se basa en la perspectiva sistémica, entendiendo a la familia como un sistema, un conjunto de elementos cuya suma genera un resultado mayor a la simple adicción de cada uno de ellos, es decir que cada individuo es único y como tal influye en la familia. Nosotros nos vamos a referir al conjunto de personas que conviven como un sistema de relaciones abiertas y bidireccionales, englobando así todo tipo de situación familiar.

¿Cómo se aplica la terapia familiar?

Como psicóloga la terapia a aplicar dependerá de una evaluación previa. Se identifica y comprueba cuáles son los puntos conflictivos y sobre todo se atiende a las demandas y necesidades de los pacientes.

La terapia familiar se ha venido aplicando para solventar diversos tipos de problemáticas entre los que destacan:

  • Crisis familiares: situaciones insuperables cotidianas (pérdida de empleo, crisis financieras, pérdida de cohesión familiar, etc.) o bien relacionadas con el ciclo vital (llegada de hijos, emancipaciones, muerte de un familiar, etc.)
  • Terapia de parejas: Falta de comunicación, agotamiento, infidelidad etc.
  • Problema de conducta o trastornos mentales de alguno de sus miembros.
  • Tratamiento de adicciones y otros trastornos.
  • Psicoeducación.
  • Entrenamiento para padres.

En todo momento el papel del psicólogo será acompañar a las familias, asesorar y dar pautas de acción, sin juzgar ni tomar partido por ninguno de los miembros. Dependiendo del objetivo de la terapia, como es el caso de un problema de conducta con los hijos, si cabe esperar que los padres sean coterapeutas para facilitar y propiciar un cambio estable.

La base de nuestra felicidad es estar en armonía con nuestros familiares, sin conflictos. No dudes en ponerte en manos de especialistas si tu situación es insostenible.