A qué edad se puede o se debe diagnosticar el autismo

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A qué edad se puede o se debe diagnosticar el autismo

El autismo parece ser cada vez más frecuente. Según datos recientes, 1 de cada 59 niños ha sido diagnosticado con trastorno del espectro autista1. Esto un aumento notable desde el año 2000, cuando sólo 1 de cada 150 niños había sido diagnosticado con autismo.

Aún hay muchas cosas que no sabemos sobre el autismo, como por ejemplo, qué lo causa exactamente o por qué se está volviendo más común. Pero una cosa que sí sabemos es que cuanto antes empecemos a tratarla, mejor. Las habilidades sociales y de comunicación se desarrollan muy pronto, por tanto la mejor oportunidad de mejorar las cosas es empezar a trabajar cuanto antes.

Esta motivación nos lleva a preguntarnos ¿a qué edad se puede o se debe diagnosticar el autismo?. Algunos padres, como es natural, desean un diagnóstico lo más temprano posible.

Por nuestra experiencia sabemos algunos progenitores tienden a negar los síntomas y el diagnóstico. Incluso aunque están preocupados por su desarrollo prefieren no ver el problema y piensan que simplemente estar tardando un poco más en desarrollarse. No es fácil para los padres escuchar que su hijo tiene, o podría tener, autismo.

Es cierto que algunos niños tardan más en alcanzar ciertas etapas del desarrollo o tienen conductas extrañas. Por tanto ¿a qué edad se puede diagnosticar el autismo con certeza?.

En general un diagnóstico certero no puede darse antes de los 2 años. Antes de los dos años se suele hablar de posibles rasgos TEA cuando aún no cumplen todos los criterios diagnósticos, ya que durante el desarrollo es difícil saber al 100% si se debe a un TEA o a un retraso propio del niño o incluso que sepa hacerlo pero no quiera mostrar la conducta. En cualquier caso, es importante acudir a edades tempranas para fomentar el desarrollo de todas las áreas ya que nunca está demás.

Factores de riesgo y características de los niños con TEA

  • El TEA tiende a ocurrir con más frecuencia en personas que tienen ciertas afecciones genéticas o cromosómicas. En torno al 10% de los niños con autismo también son identificados con síndrome de Down, síndrome de X frágil, esclerosis tuberosa, ícono externo u otros trastornos genéticos y cromosómicos.
  • El TEA comúnmente ocurre junto con otros diagnósticos de desarrollo, psiquiátricos, neurológicos, cromosómicos y genéticos. La co-ocurrencia de uno o más diagnósticos de desarrollo no TEA es del 83%. La co-ocurrencia de uno o más diagnósticos psiquiátricos es del 10%.
  • Casi la mitad (44%) de los niños identificados con TEA tienen una capacidad intelectual promedio o superior a la media.
  • Los niños nacidos de padres mayores tienen un riesgo más alto de tener TEA.
  • Un pequeño porcentaje de niños que nacen prematuros o con bajo peso al nacer tienen mayor riesgo de tener TEA.
  • Los padres que tienen un hijo con autismo tienen una probabilidad del 2%-18% de tener un segundo hijo que también esté afectado.
  • Los estudios han demostrado que entre gemelos idénticos, si un niño tiene autismo entonces el otro lo tiene entre 36-95% de las veces. En gemelos no idénticos, si un niño tiene TEA, el otro se ve afectado entre el 0 y el 31% de las veces.

Investigación sobre el diagnóstico del autismo

Como comentamos al comienzo, la prevalencia de autismo va en aumento y lo podemos ver en la siguiente tabla. Son datos recabados por el Centro de prevención y control de enfermedades en Estados Unidos.

Prevalencia identificada de Trastorno del Espectro Autista
Red ADDM 2000-2014, que combina datos de todos los centros
Año Seguimiento Año Nacimiento Número centros ADDM reportando Prevalencia combinada por cada 1.000 niños Estimación aproximada
2000 1992 6 6.7 (4.5-9.9) 1 cada 150
2002 1994 14 6.6 (3.3-10.6) 1 cada 150
2004 1996 8 8.0 (4.6-9.8) 1 cada 125
2006 1998 11 9.0 (4.2-12.1) 1 cada 110
2008 2000 14 11.3 (4.8-21.2) 1 cada 88
2010 2002 11 14.7 (5.7-21.9) 1 cada 68
2012 2004 11 14.5 (8.2-24.6) 1 cada 69
2014 2006 11 16.8 (13.1-29.3) 1 cada 59

Un estudio reciente2 se centró en la estabilidad del diagnóstico temprano del trastorno del espectro autista. Los investigadores observaron a más de 1.200 niños pequeños que tuvieron al menos dos evaluaciones del desarrollo entre los 12 y 36 meses.

Apenas un 2% de los niños que inicialmente se pensaba que tenían autismo posteriormente se pensó que tenían un desarrollo normal. En cambio, un 24% de los niños que al principio se pensaba que no tenían autismo, luego se les diagnosticó que lo tenían. Esto ya nos da una idea de que en el diagnóstico temprano puede haber dudas, pero una vez que se ha diagnosticado es altamente probable que el niño tenga TEA.

¿A qué edad se puede hacer un diagnóstico de TEA fiable? A los 12 o 13 meses la estabilidad del diagnóstico de autismo, es decir, el grado en que es seguro, era de aproximadamente el 50%. Esto subió al 80% a los 14 meses, y al 83% a los 16 meses.

En el desarrollo de un niño pequeño, lo normal es que a los 12 meses comiencen a decir palabras, responder a órdenes e interactuar con los demás. Si un niño no está haciendo esas cosas de manera confiable se le podría pasar la mano. Pero a los 18 meses todas esas habilidades deben estar sólidamente establecidas. Por tanto, si un niño no las tiene se deben encender las alarmas de sus padres, cuidadores o el pediatra.

¿Qué estrategias de tratamiento pueden ayudar a los niños con autismo?

El tratamiento principal para el autismo se llama Análisis Conductual Aplicado. Este es un programa de comportamiento que divide las acciones y comportamientos en pequeños pasos. Con esta estrategia se fomenta las conductas positivas y desalienta las conductas negativas. Otros tratamientos incluyen terapia ocupacional, terapia de integración sensorial y estrategias para mejorar la comunicación, como el uso de imágenes a las que los niños pueden apuntar para que los cuidadores sepan lo que quieren.

Lo interesante es que el Análisis Conductual Aplicado y los otros tratamientos son útiles para los niños con problemas de desarrollo, no importa cuál sea su causa. Es decir, no hay inconveniente en hacerlos, incluso si luego descubrimos que el niño tiene un problema diferente o ningún problema en absoluto. Son buenos para el niño con autismo, el niño con una discapacidad del lenguaje o con un desarrollo tardío.

Afortunadamente hoy en día hay muchas razones para tener esperanza cuando se trata del autismo. Claro que es difícil para los padres escuchar un diagnóstico de autismo, pero no debemos perder el tiempo si el niño necesita ayuda.

Si has leído este artículo posiblemente conoces o tienes a algún niño con algún problema de desarrollo. No lo dudes, pide ayuda a una psicóloga infantil, no tienes nada que perder y para el pequeño hay mucho que ganar.

1. Prevalencia de autismo según Centers for Disease Control and Prevention.

2. Evaluación de la estabilidad diagnóstica del fenotipo del trastorno temprano del espectro autista en la población general a partir de los 12 meses de edad. Karen Pierce, PhD; Vahid H. Gazestani, PhD; Elizabeth Bacon, PhD; Cynthia Carter Barnes, PhD; Debra Cha, PhD; Srinivasa Nalabolu, PhD; Linda Lopez, BS; Adrienne Moore, PhD; Sunny Pence-Stophaeros, MA; Eric Courchesne, PhD [Leer estudio]

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