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Cómo evitar los efectos del distanciamiento social: el distanciamiento emocional

Uno de los problemas que más preocupan del distanciamiento social, es la deprivación de interacciones sociales que desencadenan un distanciamiento emocional. Si notas que emocionalmente toda esta situación te supera, no dudes en buscar apoyo psicológico profesional.

No debemos olvidar que las interacciones sociales van a ser determinantes a la hora de nuestro desarrollo emocional. En especial los niños son los más afectados en este punto, mientras que los adultos que no están equilibrados a nivel emocional, pasan más horas a solas.

Si no estás acostumbrado a ello, el distanciamiento emocional puede derivar en pensamientos intrusivos de soledad, difíciles de controlar, que pueden desembocar en desesperanza.

Estar solo con uno mismo: La introspección

Cuando estamos solos, es inevitable que comencemos a «darle vueltas» a nuestros pensamientos, es lo que se conoce como introspección.

Antes de la pandemia, nuestro nivel de vida era más acelerado; trabajo, estudios, vida social, etc. Sin un minuto de aburrimiento, sin prestarnos atención. Esto hace que muchas personas no sepan enfrentarse a ellos mismo.

Cuando no estamos acostumbrados a realizar introspección a diario, por norma general vamos a enfocarnos en dos puntos : el pasado y el futuro.

Si comenzaremos proyectándonos en el futuro, podríamos valorar la situación como negativa, verlo todo negro o incluso realicemos «predicciones catastróficas» que aumenten nuestros niveles de ansiedad.

Por el contrario enfocarnos en el pasado, hará que empecemos a rumiar aquello que debimos y no hicimos, enfrentamientos con los que no supimos lidiar, esto va a generar sentimientos de indefensión y estados depresivos.

Esta introspección que debería ser positiva, se convierte en negativa cuando no se sabe como practicarla.

Imaginemos que nunca nos han enseñado a ordenar un cuarto, y ahora nos piden que ordenemos uno que no conocemos, con todo por medio, ropa por los suelos, papeles, armarios abiertos, cajones llenos de ropa, etc. ¿cómo os sentiríais? La gran mayoría se bloquearía y no sabría por dónde empezar.

Trabajar la introspección lleva su tiempo para no bloquearnos, es una práctica que la gran mayoría de personas no realiza, y ahora la situación nos obliga a ella, encontrando que al hacerlo provoca dos errores de pensamiento: el pensamiento catastrófico y el pensamiento negativo de situaciones pasadas.

Estos errores, además terminan generando indefensión, ansiedad y finalmente depresión.

Cómo evitar los errores de pensamientos: Los pensamientos intrusivos

Lo primero es habituarnos poco a poco a estar a solas con nuestros pensamientos, sin dejar de lado nuestro círculo social.

Una buena opción será reducir a una o dos personas nuestro contacto, esto además no sólo nos permitirá realizar actividades placenteras que aumenten nuestro estado de ánimo positivo, sino que ajustaremos nuestra realidad a la hora de comparar nuestros errores de pensamiento.

Podremos compartir aquellos pensamientos intrusivos, estas actividades además si son al aire libre: ruta de senderismo, picnic, deportes, etc. Nos ayudará a conectar con la naturaleza, práctica que está científicamente probada reduce los niveles de ansiedad.

Realizar dichas actividades mediante atención sostenida, describe el paisaje que estás viendo en tu cabeza, de esta forma evitamos seguir pendientes de pensamientos intrusivos y rumiaciones que nos impiden disfrutar del momento.

Cuando estemos solos, empezaremos a trabajar nuestros pensamientos. Podemos fomentar nuestro diálogo interno pero enfocándolo en mejorar nuestro autoconcepto, es decir, el conocimiento de uno mismo.

Evitando el distanciamiento emocional, ¿qué puedo hacer para sentirme mejor?

  • Si vivo con familia o pareja : dedícale un tiempo y dedicate un tiempo, podéis realizar ese conocimiento en común, conocer que opina de nosotros, cómo nos ven y cómo nos vemos. Realizar un listado de debilidades y fortalezas y comparar, aceptarnos y conocernos es el primer punto del equilibrio emocional
  • Sí vivo solo: ejercita tu mente, realiza relajación y céntrate en tus cualidades. También puedes hacer un listado de metas que te gustaría cumplir y retos que llevar a cabo cuando finalice la pandemia. La motivación es el motor del cambio, y es positivo trabajarla.
  • Si tengo hijos: ayúdales a trabajar la inteligencia emocional, realiza juegos donde las emociones sean las protagonista. Quizás aprendas más tú que ellos de esta experiencia.

Es más que evidente el impacto que está teniendo para los niños el aislamiento social. Aunque es verdad que la escolarización ayuda en cierto modo, los niños y adolescentes son los más afectados por esta pandemia.

En el caso de los niños, necesitan experimentar emociones, abrazos y sobre todo la expresión no verbal de las mimas que el uso de las mascarillas está ralentizando.

En este caso debemos reducir, pero no eliminar, el circulo social a 1 o 2 amigos como mucho, realizar actividades al aire libre como senderismo, paseos por la playa, deporte al aire libre, picnics en la naturaleza, etc.

Todo ello les ayudará a aprender de las interacciones sociales, y en casa podéis realizar y practicar la inteligencia emocional en familia.

Si no sabes por dónde empezar y necesitas una guía, no dudes en coger cita, estaré encantada de ayudaros.

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